lunes, septiembre 27, 2004

La centralita

Lo he escuchado más de una vez en el mismo programa radiofónico de ámbito local. El conductor abre teléfonos (frase hecha) para que intervengan los oyentes. Nadie llama. Lejos quedan los tiempos en los que las centralitas se colapsaban. Cuando la audiencia es mínima, la gente se retrae, como el prepucio con el agua gélida. El técnico espera pacientemente al lado de un teléfono que nunca suena. Y, cuando el aparato muge, se trata de un tiparraco que pide un taxi.