jueves, octubre 28, 2004

Schengenland

En el territorio conocido como Schengenland no existen las fronteras. En cierto periodismo (¿¡!?) tampoco. Imagine (creáselo, incluso) que usted adquiere un diario para informarse. Usted conoce la frontera entre información y opinión, aunque también sabe que hay géneros (crónicas, críticas) en que esa frontera se difumina. Usted compra El Mundo del 28 de octubre de 2004 y se sobresalta al leer el titular de apertura: "Guerra y sus leales promueven un texto apoyando el indulto para el ladrón Vera". Sin embargo, es cierto que Rafael Vera fue condenado por apropiarse de los fondos reservados y eso tiene un nombre. Aceptamos ladrón. Pero vayamos a Schengenland, el territorio periódistico sin fronteras. Leemos otra información (ojo, información) del mismo ejemplar: "La Ser se autoncede un Ondas por su polémica cobertura del 11 al 14-M". En el texto de la noticia (atención, noticia), firmada por El Mundo, se escribe: "Más que como un medio de comunicación, la principal cadena privada de radio se comportó como una máquina de guerra que pedía serenidad cuando ella misma creía que la autoría era de ETA e incitaba a la histeria hasta en Carrusel Deportivo cuando se abría paso la tesis del terrorismo islámico".

Supuestamente, nos encontramos ante un texto informativo, pero El Mundo dejó de ser hace mucho tiempo un periódico donde informarse. Por cierto, la Audiencia Provincial de Palma de Mallorca ha condenado a El Mundo por publicar falsas imputaciones sobre la ex presidenta del Consell de Ibiza y Formentera. Y eso también tiene un nombre.