martes, noviembre 15, 2005

El glamur de mi bitácora

Leo con gran atención todo lo referente al Diccionario panhispánico de dudas. En una información aparecida en El País, firmada al alimón (falsa separación de alalimón) por José Andrés Rojo y Jesús Ruiz Mantilla, nos informan de que glamour ha de escribirse glamur. Con esta grafía lo único que se consigue es enterrar todo el encanto sensual de la palabra. Glamur recuerda a animal prehistórico, a mutua hospitalaria, a instrumento escandinavo. Glamur es a glamour, lo que güisqui a whisky: la diferencia del garrafón al Cardhu. Los expertos panhispánicos (del dios Pan vino el pánico), tampoco se muestran muy partidarios del neologismo blog y prefieren el marinero bitácora, una palabra muy bella que bien podría ser el sinónimo de blog y no su sepulturera. Para estas eminencias, casting debe ser castin, que parece abstenerse de todo goce sexual y no piensan en el normal reparto, mejor que el gerundio inglés y el palabro propuesto. Por lo menos mantienen el manoseado kitsch, (llamado hortera en los 80). No quiero ni pensar en el sufrimiento de mis retinas al leer un quich con resonancias de gargajo pangermánico.