lunes, noviembre 14, 2005

Iñaki Cano

Estoy harto de criticar a los periodistas porque yo también soy periodista: cada reproche que hago noto como si clavara una tachuela más en mi propio ataúd. No quiero hablar mal de los periodistas... pero la profesión no me da tregua. La última bufonada la he visto en Televisión Española, el Ente, el canal público. La selección española acababa de imponerse a Eslovaquia con un contundente 5-1. El ex jugador del Real Valladolid, actualmente en el Liverpool, Luis García, había logrado un hat-trick: tres goles en el partido. Al final del choque aparece en imagen uno de esos periodistas que enfangan el periodismo deportivo (términos que empiezan a ser antitéticos, como militares pacifistas). Su nombre es Iñaki Cano. El tal Cano, ataviado (ejem, ejem) con una gorra de la selección española, entrevista a Luis García, quien sostiene en sus manos el balón del partido. Se trata de un recuerdo por los tres goles marcados. Al final de la entrevista, el bigotudo periodista sufre un ataque agudo de ego. "Trae, que te voy a firmar el balón. Para que te lleves un recuerdo de mí", le espeta al alucinado futbolista. Y, con un rotulador en la mano, le estampa el borratajo en la pelota. Iñaki Cano se cree más importante que Luis García y que cualquier futbolista. Él no ha marcado ningún gol, no ha jugado el partido, ni siquiera ha narrado el encuentro, pero se siente más famoso que nadie porque a veces aparece en la tele soltando gansadas. Por eso, porque "yo también salgo en la tele y soy muuyyy importante", va el badulaque y estropea con su cochambrosa firma el balón del encuentro. Más que periodista habría que llamarle onanista.