martes, noviembre 29, 2005

Y no pasa nada...



Mejor no hacer un ejercicio de ucronía con un personaje como el alcalde de Valladolid, Javier León de la Riva. Mejor no hacerlo porque no queremos imaginarnos qué habría sucedido con este percebe si en lugar de ser un alcalde de la democracia española hubiese vivido en la Alemania de finales de los 30...

El alcalde de Valladolid, ginecólogo de profesión, insulta a un montón de mujeres cuya opción sexual es distinta (suponemos) de la de su madre, su esposa o las damas de su familia. Incluso habrá insultado (seguro) a un montón de mujeres que hayan pasado por su consulta.

La corporación municipal de Valladolid ha aprobado por unanimidad una moción para instar a la Junta de Castilla y León a elaborar una campaña contra los juguetes bélicos. Al alcalde le parece una payasada (él prefiere cortar calles), pero vota a favor. Luego, cuando sale del pleno, no puede reprimirse y demuestra que para él, admirador de los percebes, ser lesbiana es comparable a una persona belicista o a un pederasta.

"Decir que a un niño al que se regala una pistola de agua se va a hacer belicista el día de mañana es como decir que una niña a la que se le regala una muñeca se va a hacer pederasta o lesbiana. Me parece un disparate de tal calibre....".

A mí, también, señor León. Me parece un disparate que usted pueda insultar impunemente a las lesbianas. Como si ser gay fuese algo negativo... Usted representa a todos los vallisoletanos, incluidos homosexuales y lesbianas. No sé si lo entiende. Usted no sólo representa a la carcundia que le vota. Cuando deje de ser alcalde diga si lo quiere lo que realmente piensa: que las lesbianas le dan asco, que aquí el único que puede palpar vaginas personal y profesionalmente es usted. Los insultos de un político salen gratis y algunos incluso los jalean. Da usted infinita pena, qué quiere que le diga.